21 mar 2007

Camino

Ese jueves la mesa estaba especialmente interesante: La discusión la abrió SI cuando objetó un razonamiento de CP con el cual el resto parecíamos estar de acuerdo o por lo menos no abiertamente enfrentados. El tema era que SI cree que la Argentina está demasiado abierta a las importaciones y que la competencia china, y asiática en general, cada vez lo desplazan más no ya solo del mercado interno donde se había hecho fuerte (en el norte del país) sino también en los pequeños mercados externos que había conquistado. Para CP los problemas de SI no tenían una solución mágica y se negaba a aceptar una mayor protección subiendo artificialmente el valor del dólar ("basta loca, está a 3,12, a cuánto lo querés? pensas que si vale 4 ó 5 vos vas a estar mejor", le dijo en un momento).
Mientras la discusión entre SI y CP ganaba calor y el mendocino acercaba la tercera ronda de ‘feca’ (cuatro cafeses y un cortado), LM totalmente desinteresado de la discusión soltó unas palabras que estremecieron a la mesa. "DG —dijo— ¿tenés algo libre para ocupar rápido?".
Recuerdo el silencio que se provocó. Creo que contagió hasta a la ruidosa mesa vecina, esa que reúne a seis o siete todas las tardes a escuchar la quinela por Crónica TV.
A LM es difícil identificarlo como abogado pese al título y unos cuantos casos ganados de esos que se ponen de moda en los programas chismosos de la televisión. Entre el tiempo que le dedica al campo y a los bares uno se preguntaba cuándo preparaba el caso. Había sido AD, su pareja de los últimos 4 años, quien lo rescató de su bohemia y lo "encarrilo" más de lo que se podía esperar. Ahora que habían terminado, nos preguntamos cómo lo iba a resolver.