20 abr 2007

Tiempo

Hay una idea que siempre me da vueltas en la cabeza; la de infinito. Le he dedicado horas a pensar el concepto de infinito, en especial en lo infinito del Universo. Es un desafío al que encuentro especialmente interesante porque me transporta a un laberinto imaginario al que no le puedo encontrar solución, ni aún doblando a la izquierda en cada bifurcación. Cómo muchas veces, la primera definición la busqué en la Real Academia de la Lengua (antes Castellana ahora Española) y terminé no solo desilusionado sino también más confundido: "Que no tiene ni puede tener fin ni término", explica y me deja pensando que en esa definición el infinito tiene un punto de partida. Entonces ¿qué hay antes de que empieze el infinito?Hace algunas noches, no recuerdo bien cómo surgió la conversación pero sí que solo fue posible con dos copas y algunas botellas de vino, lo discutí con CP, que tiene la rara habilidad de encontrar fisuras en los razonamientos más lógicos y buscarle lógica a las falacias más evidentes. "Estás considerando el concepto de infinito solo en el plano espacial y así nunca vas a poder comprnederlo. El infinito se entiende a partir de tiempo y espacio", recuerdo que fue la definición de CP a partir de la cual comenzó a divagar.
Así, luego de recorrer cierto espacio podemos encontarnos en el mismo punto en otro tiempo. La idea notermina de satisfacerme, pero por lo menos abrió algunos senderos para comenzar a recorrer.
Uno de los primeros ejercicios fue asociar el infinito a la reencarnación del alma, una idea a la que no soy afecto ya que nunca acepté eso de andar por la eternidad buscando solucionar problemas de vidas pasadas de las cuales no tengo ni idea de lo que viví. Pero justo hoy, una tarde gris de abril meditando solo en mi sillón favorito, logre una asociación entre infinito y reencarnación: no fue en este espacio, en este tiempo ni en esta vida, pero te seguiré buscando.