4 jul 2007

Así es la vida

Qué nadie se atreva, a tomcar a mi vieja... Pappo le puso música a un sentimiento popular. Es que la vieja, es lo más grande que hay. Salvador Dalí dijo alguna vez que su primer recuerdo es adentro del vientre materno y, para darle fuerza al argumento, aseguró que Sigmund Freud en persona le confirmó que esas imágenes apiladas en la memoria correspondían a su período de gestación. Igual, como Pappo, como yo, como tantos, para Dalí también fue 'lo mas grande que hay'.La verdad que frente a semejante recuerdos prenatales poco me parecen los mios, que se remontan a la mano cálida conduciéndome por la calle o al acercarme la toalla en las primeras experiecias bajo la lluvia, que por aquellos años surgía de un calefón a kerosen. Mama (si, así, sin acento), maaaa, vieja, según pasaron los años.Ayer hablamos por teléfono y me contó, creo que por primera vez en mi vida, que se siente mal, que las fuerzas no la acompañan, que los médicos dicen esto y aquello. La alenté, la regañé, prometí acortar los cintos de kilómetros que nos separan pero hubo algo que se rompió dentro mio. Anoche me encontré en la cáma, recordándo las miles de anécdota de esa mujer vanguardista, rebelde, pionera, aventurera que todavía hoy cria hijos. Las lágrimas que hoy derramo son esas mezclas de alegría y tristeza, de dicha y desgracia, de vida y muerte. Es que también para un padre es duro asumir que los suyos también mueren.